Un juego de ajedrez que no tiene el mejor de los aspectos visuales, pero no por eso es menos entretenido y atrapante para los amantes de este juego de tablero.
Su enorme atributo es que no necesita instalación alguna. El autoejecutable es minúsculo y no deja rastro en tu PC, una hazaña de agradecer en estos tiempos. Además, permite grabar partidas y va al grano, sin tutoriales ni muñequitos que vengan a darte la brasa. El que sabe, sabe, y el que no, que se apunte a un curso… o al menos es lo que parecen haber pensado los desarrolladores. |
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