Serás en este espectacular juego de acción, un imitador del Arcángel San Miguel que se aguanta en el aire gracias a unos globos. Tu misión es impedir que los demonios invadan el Cielo. Para tan loable fin sólo cuentas con un arma: una lanza con la que explotar cualquier instrumento que los diablillos usen para volar. Además, puedes ir reventando los regalos que emanan de las llamas del infierno, como por ejemplo hélices o bombas que paralizan a los malos.
Este es un juego aparentemente simple con una música que deja mucho que decir y un diseño de personajes bastante pobre.
Sin embargo, resulta que el jueguito es super adictivo. ¿Por qué? Puede que por su dificultad endiablada o por la inteligencia artificial de los enemigos, que deja en pañales a las grandes superproducciones de los videojuegos. Casi nada está de adorno, ni siquiera las nubes que te regalan algún que otro rayo. Pruébalo y cuando lo juzgues, no tengas en cuenta sólo la calidad técnica, sino el caudal de diversión que te ofrece. |
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